lunes, 2 de junio de 2014

Las minibiografías de Heberto Gamero

Me encanta visitar museos pictóricos y siempre que lo hago procuro documentarme sobre lo que estoy viendo o lo que voy a ver.

Heberto Gamero
Heberto Gamero me ha hecho el gran favor de mostrarme un museo de pinturas y pintores de una forma tan sutil y al mismo tiempo tan didáctica y magistral, que con el pincel de su pluma me ha hecho comprender las razones que llevaron a muchos pintores “malditos” a dibujar las escenas, a veces terribles y a veces deslumbrantes, de lo mejor de la pintura universal. Y de esta forma he podido conocerlos mucho mejor.

En su libro recién publicado: “Minibiografías ilegales sobre pintores malditos” (http://www.amazon.es/Minibiograf%C3%ADas-ilegales-sobre-pintores-malditos-ebook/dp/B00JZ1KMU8/ref=sr_1_4?ie=UTF8&qid=1399992029&sr=8-4&keywords=%22Heberto+Gamero%22) el escritor venezolano utiliza unos recursos literarios que lo alejan de lo convencional y lo acercan al lector.

Los mejores pintores de la historia universal son retratados magistralmente con apuntes de apariencia intrascendente pero para los que toda su grandeza se resume en las escenas que se condensan en muy pocas páginas. Y al ser tan breves como intensas el lector se forja una idea exacta de las circunstancias que rodearon sus vidas y en qué medida sus caracteres fueron decisivos para la elaboración de sus trabajos.


Gamero nos introduce en imaginarias tertulias donde Miguel Angel Buonarroti dialoga airadamente con el exigente Papa, o él mismo y sus contertulios amigos participan en interminables sábados caribeños en los diálogos con Picasso para desentrañar las motivaciones que llevaron al malagueño a atravesar todos los estilos pictóricos hasta llegar al que le dio la fama universal: el cubismo. Nos hace revivir la tragedia íntima de  Vincent van Gogh y la desesperación que lo llevó al suicidio: “Theo, ya no veo los cuervos, sólo distingo los campos de trigo. Me gustaría ir ahora a casa”.   Es de un extraordinario intimismo y de una sobrecogedora ternura la escena en la que Olympia, la musa alegre y enamorada, le dice a Edouard Manet mientras va configurando su cuerpo con delicados trazos: “Cuando me hayas terminado de pintar te traeré la fama y la fortuna que tanto ansías”. Ignoraba Olympia que su deslumbrante belleza permanecería oculta bajo un lienzo blanco que tan sólo sería desvelada tras la muerte del pintor. “Desde que nací, los ángeles de la angustia, el desasosiego y la muerte estuvieron a mi lado. Me acechaban cuando iba a dormir y me aterrorizaban con la muerte y el infierno…” Es lo que dice Edvard Munch para justificar los trazos violentos y patéticos de “El grito”. Y así, muchos otros como Chagall, Goya, Gauguin, Dalí, Tiziano…, van desnudando sus vidas y desmenuzando los secretos de su arte para dar a conocer al lector todo lo que se esconde tras la sinfonía de colores que configuran la belleza de sus obras.
 
Heberto Gamero, con Iris Verástegui (su esposa)  y yo mismo en una inolvidable tarde del pasado verano en Madrid.
Son treinta y siete minibiografías muy “legales” donde, con pocas palabras y matizadas semblanzas, el lector se introduce en las atribuladas vidas de estos pintores“malditos” sin los cuales la pintura universal no tendría, al día de hoy, su inconfudible color.

He disfrutado íntimamente de estos relatos que Heberto Gamero, gran conocedor de la vida y milagros de estos personajes, nos regala para un deleite conmovedor, secreto e íntimo. Ya lo hice, con anterioridad, leyendo otras minibiografías sobre "escritores malditos", una obra que ya me dejó claro hasta qué punto el autor domina magistralmente el género.

Por tanto, muchas gracias al maestro de los relatos breves, intimistas y únicos.